Meliá pone fin a todas sus operaciones en Cuba tras nuevas sanciones de Estados Unidos

La cadena hotelera española Meliá anunció que pondrá fin a todas sus operaciones en Cuba a partir del 24 de julio, decisión que marca el cierre de una presencia de décadas en la isla y se produce en medio del endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

En un comunicado divulgado el martes, la empresa informó que cesará la prestación de servicios de gestión y comercialización hotelera en todos sus establecimientos en Cuba.

La medida también incluye el uso de marcas bajo licencia, los servicios turísticos receptivos y la cadena local de suministro vinculada a esos hoteles.

Meliá explicó que la decisión responde a las “importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras” que, según indicó, han impedido mantener un nivel mínimo de estabilidad para sus actividades en el país.

El anuncio se produce días después de que Estados Unidos incluyera al Ministerio de Turismo de Cuba en una nueva ronda de sanciones. Ese organismo era socio comercial de más de una docena de hoteles administrados por Meliá.

En mayo, Washington también sancionó al conglomerado militar cubano GAESA, propietario de la agencia turística con la que la cadena española mantenía acuerdos para gestionar otra quincena de hoteles, de los que ya se había retirado.

Meliá llegó a operar 34 hoteles de cinco estrellas en Cuba, principalmente en La Habana, Varadero y los principales cayos turísticos. La empresa fue una de las protagonistas de la expansión del turismo internacional en la isla tras la caída del bloque socialista a comienzos de la década de 1990.

Las sanciones estadounidenses contemplan medidas como el congelamiento de activos, restricciones para operar en el sistema financiero de Estados Unidos y prohibiciones de viaje para accionistas, inversionistas y empleados de empresas que mantengan negocios con entidades sancionadas en Cuba.

Desde principios de este año, la administración del presidente Donald Trump reforzó la política de presión contra el gobierno cubano con nuevas sanciones económicas y energéticas, en un intento por promover cambios políticos y económicos en la isla.

Las restricciones han coincidido con una profunda crisis interna marcada por apagones de hasta 20 horas diarias, escasez de medicamentos, problemas en el suministro de agua, limitaciones en el transporte y dificultades para el funcionamiento de hospitales y otros servicios esenciales.

Expertos consultados por The Associated Press señalaron que la salida de Meliá refleja el impacto de las sanciones estadounidenses sobre el sector turístico cubano. Paolo Spadoni, profesor de la Augusta University, afirmó que la empresa era la cadena extranjera con mayor presencia en la isla y, pese a ello, decidió abandonar sus operaciones.

El turismo, considerado durante años uno de los principales motores de la economía cubana, también ha sufrido por la reducción de vuelos internacionales y el retiro o disminución de operaciones de otras cadenas hoteleras y aerolíneas.

Cuba recibió cerca de 4.3 millones de turistas en 2019, pero durante el primer trimestre de este año registró unos 298,000 visitantes, una caída de 48% respecto al mismo período de 2025, según cifras oficiales.

A ese escenario se suma que las autoridades bancarias cubanas informaron recientemente que dejaron de procesar pagos con tarjetas Visa y Mastercard debido al riesgo de sanciones contra las entidades financieras involucradas.

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