Antes de que arranque el nuevo curso académico, las tiendas de uniformes escolares habrán librado una batalla más para suplir la indumentaria a miles de estudiantes matriculados en el sistema de educación pública y privada de Puerto Rico.
Uno de los factores que aqueja a la industria está relacionada al proceso de elaboración local que, cada vez cuenta con menos talleres y fábricas para confeccionar la vestimenta que utilizarán los alumnos a medida que algunas manufactureras de la aguja se han especializado en ropa militar.
A esto se une el encarecimiento en el costo de transporte debido al alza en el precio del petróleo, así como el pago de aranceles al importar telas de países asiáticos, entre otras situaciones que pesan en el precio final de la mercancía.
Asimismo, algunas instituciones académicas compran algunas piezas del uniforme escolar a fabricantes en Colombia y Perú, buscando negociar directamente sus pedidos, sin la intervención de distribuidores en suelo borincano.
Disminuye la población estudiantil
El Departamento de Educación proyecta que, el año académico 2026-2027 tendrá unos 221,800 alumnos en escuela pública. Esto representa una reducción de casi 4%, al comparar la matrícula registrada en el curso académico del 2025-2026.
Precisamente, la disminución de la población estudiantil es una de las situaciones que más afecta al sector, de acuerdo con Evo Giovannoni, propietario de la tienda de uniformes La Ideal en San Juan, Caguas, Mayagüez y Ponce.
La empresa fundada en 1976 ha sobrevivido a los cambios en este renglón de manufactura y, según el comerciante, “antes había más tiendas de uniformes escolares”.
“En las décadas de 1970 y 1980 hubo una necesidad enorme porque, ante el crecimiento poblacional de Puerto Rico se abrieron más escuelas. A partir del ’95, comenzamos a tener una decadencia en la población estudiantil y, así siguió disminuyendo hasta ahora”, relató.
“Eso se debe, ya sea porque se mudan a Estados Unidos o porque, las familias se han reducido mucho en cantidad. Es una realidad que no podemos negar”, acotó.
Menos capacidad para producir localmente
Otro de los problemas más grandes que ha tenido la industria, de acuerdo con Giovannoni, es el cierre de talleres y fábricas que se dedicaban a elaborar uniformes escolares.
“Hay muchos talleres que han dejado de funcionar. Cuando se fue la (sección) 936 (del Código de Rentas Internas federal) de Puerto Rico causó un vacío enorme en la industria textil que, se cayó enormemente. No solo aquí, sino también en Estados Unidos; causó un desajuste y estamos sobreviviendo eso”, lamentó.
Aunque la mayoría de las piezas se elaboran en Puerto Rico, el empresario tuvo que recurrir a fabricaciones hechas en China, Taiwán y República Dominicana.
No obstante, parte de la producción “es mercancía cortada y preparada para coser y, las llevamos a diferentes talleres o fábricas que la aceptan”.
Por eso, puntualizó la necesidad de fabricar más piezas en Puerto Rico.
“En Puerto Rico, para una escuela que, por ejemplo, tiene jumper, falda, chaleco y blusa, ahora yo puedo fabricar pequeñas cosas. No es como antes que, yo fabricaba todo en Puerto Rico”, recalcó.
“Tengo que fabricar pequeñas cantidades. Tengo que fabricar cosas que sean rápidas de producir. Si hay un volumen grande de faldas, jumpers, chalecos, tengo que mandarlo a hacer afuera, a República Dominicana, principalmente”, agregó.
Otro aspecto es que, las manufactureras de ropa en la isla “están fabricando bajo contrato con el gobierno federal que, es ropa para militares”.
Sin embargo, Giovannoni aclaró que, no es que la fabricación de ropa militar ”esté desplazando a la industria local porque, la diferencia en la fabricación es enorme en el costo. Ellos (gobierno federal) pagan una enorme cantidad que nosotros no podemos pagar”.
Impuestos y aranceles
De otra parte, el comerciante mencionó el pago de impuestos como otro de los retos que enfrentan los distribuidores de ropa escolar.
“¿Por qué tenemos que pagar impuestos sobre la materia prima? ¿Por qué yo tengo que comprar telas en China, traerlas a Puerto Rico y pagar un impuesto de entrada extraordinariamente grande?”, cuestionó.
“Estamos en desventaja porque en Santo Domingo entra la tela que viene del mismo lugar donde yo la compro en China, pero no paga ningún impuesto porque están promoviendo la industria local. Así pueden crear fuentes de trabajo y fabricar económicamente más bajo que nosotros”, expuso.
Entretanto, expuso que, la situación con los aranceles ha disminuido y, de un 50% que alcanzó en 2025, actualmente “debe estar en 30%”.
“Independientemente, entre los impuestos, los costos, el transporte con el problema del petróleo, se encarecen demasiado las operaciones. Tenemos que buscar alternativas. Quien sufre es la industria en Puerto Rico”, insistió.
Competencia de Suramérica
Por otro lado, el ofrecimiento directo de fabricantes en países suramericanos, principalmente, Colombia y Perú, también ha afectado las ventas locales.
“Esas personas han tenido su éxito y aceptación, pero no prestan el servicio que nosotros prestamos. Lo que ellos hacen es vender directamente a los colegios. No van a través de un distribuidor como nosotros”, sostuvo.
“Nosotros tenemos la ventaja que fabricamos la gran mayoría de nuestros uniformes en Puerto Rico. Aunque aquí la fabricación de uniformes ha disminuido, no puedo dar queja porque el gobierno ayuda, especialmente, Fomento (Compañía de Fomento Industrial, Pridco). Pero habría que tener algo más de ayuda por parte de la política que se lleva a cabo”, resaltó.
Al cumplir medio siglo, La Ideal genera unos 25 empleos directos en temporada regular, pero recluta unos 15 trabajadores adicionales entre julio y agosto.
A pesar de los contratiempos, el comerciante aseguró que, “hemos crecido enormemente”.
“Estamos aquí por los servicios que prestamos que son un poco distintos a nuestra competencia. Empezamos con cinco o seis escuelas y durante los años, se han agregado muchas más pues, hemos tenido cierta aceptación entre los colegios y escuelas públicas”, concluyó.
