Uno de cada tres restaurantes en Puerto Rico considera cerrar

En días recientes, varios propietarios de restaurantes han acudido a las redes sociales para dejar saber que se encuentran en aprietos financieros y que van a cerrar las puertas de su negocio. Los casos van desde panaderías y restaurantes conocidos hasta algunos más pequeños que llevan menos tiempo operando.

Las historias se repiten: facturas de la luz elevadas, costos de operación que no pueden cubrir y clientes que no llegan.

La situación que atraviesan los restaurantes no es percepción.

Un estudio realizado por la firma Inteligencia Económica para la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore) reveló que 35% de los dueños de restaurante están considerando cerrar. Esto se traduce en alrededor de 1,500 restaurantes.

En un foro celebrado este viernes durante la convención de Asore, en el Centro de Convenciones de Miramar, los economistas Gustavo Vélez y Chantal Benet Arbona pusieron en números lo que es evidente en la calle: que los restaurantes ya están llegando al límite de sus operaciones.

“Si se dieran solo los cierres ya decididos o muy probables, unos 1,300 establecimientos (6%) cerrarían y cerca de 4,700 empleos directos estarían en riesgo, sobre todo en restaurantes independientes”, indica el estudio.

Otras estadísticas en este sector tampoco son halagadoras: 46.8% reportó ventas más bajas que en 2025; 57.4% recibió menos clientes; 66% opera con un margen menor de 8%; y 17% opera con pérdida.

Las caídas más significativas en las ventas se reflejan en el área de “fine dining”, o los restaurantes más costosos.

De acuerdo con la encuesta, “la mitad de los restaurantes con ventas más bajas cayó más de 10%. Las caídas se concentran en el servicio completo (fine dining 80%, familia 58.3%, casual 50%). El 70% de los (restaurantes de comida rápida) vendió más”.

De estos comercios, 95.7% dijo tener costos más altos que en 2025 y 46.8% tiene costos que superan el 10% al compararlo con el año pasado. En la encuesta de este año, cuando hubo problemas de sequía, el agua se sumó a los factores que crean presión en este sector.

La encuesta se realizó entre 898 establecimientos, lo que representa 18% de los 5,019 abiertos para el primer trimestre de 2026. La encuesta fue realizada entre el 15 de septiembre y el 14 de octubre.

En este periodo, 52% reportó haber reducido personal.

Y, entre los restaurantes que señalan la luz como su principal costo de operaciones, 43% contempla cerrar.

De los encuestados, 52.2% redujo personal o congeló contrataciones, 72% dijo tener plazas abiertas y 55% redujo empleados u horarios. Esta reducción en la jornada o en empleados es la primera vez que se ve en la isla luego desde la pandemia, cuando el cierre total del comercio llevó al despido de empleados.

En 2022, luego del punto más difícil de la pandemia, apenas 42.6% de los dueños de restaurantes optó por reducir empleados u horarios para manejar la crisis.

El costo de la luz al tope de la lista

Para 51%, más de la mitad de los dueños de restaurantes encuestados, la luz es el principal costo de operaciones. Le sigue de lejos el costo de la comida (19.1%), la empleomanía (12.8%) y los impuestos (8.5%).

Sonia Navarro, presidenta de Asore, cuestionó que la luz sea el gasto principal para restaurantes, un tipo de comercio que debería tener como gasto principal la comida o la empleomanía. Resaltó además las particularidades de una industria, que tiene un inventario perecedero.

“Cuando aumentan los costos de electricidad, agua, alimentos y otros insumos, el restaurante no siempre puede trasladar esos incrementos al precio final sin afectar la demanda. Por eso, muchos empresarios deben evaluar cuidadosamente sus gastos, horarios, personal y precios para encontrar un equilibrio que les permita seguir operando”, expuso Navarro durante el Asore Restaurant Show.

Agregó la importancia de “promover condiciones que ayuden a la industria a cubrir sus gastos desde las agencias que están diseñadas para esto, como (la Compañía de) Turismo, (el Departamento de) Desarrollo Económico, hasta medidas como la exención en los alimentos preparados, que hemos impulsado desde comienzos del año”.

Golpe también a los distribuidores

Según Vélez y Benet Arbona, el estudio tiene otro elemento que le pone cara a la crisis: los distribuidores.

El 40% de los distribuidores reportó ventas más altas, pero son los números más bajos en ventas desde 2022. De los encuestados, 60% dijo que no está cobrando un cargo por combustible, 40% subió la orden mínima y 60% bajó sus precios para atraer clientes.

El 80% de los distribuidores apuntó a la luz como uno de los costos principales de operar.

Los economistas propusieron que en los próximos meses hay varios elementos que podrían complicar aún más el panorama. Entre estos, el propuesto ajuste de la luz en enero y la guerra. El próximo barómetro económico, indicaron, serán las ventas navideñas, donde se podrán ver más claramente los recortes del consumidor.

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