Opinión
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El galardón reconoce uno de los avances más revolucionarios en la historia de la neurociencia y la optogenética, escribe Fernando Cabanillas
18 de octubre de 2026 – 12:30 AM
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Hay noticias científicas que uno celebra por su impacto en la medicina, y otras que además despiertan memorias personales que parecían archivadas en algún rincón de mi vida profesional. La otorgación del Premio Nobel de Medicina 2026 a Karl Deisseroth pertenece a ambas categorías. No solo reconoce uno de los avances más revolucionarios en la historia de la neurociencia y la optogenética, sino que a mí me trae de vuelta a Houston, a los pasillos del MD Anderson Cancer Center, y a un hombre cuya influencia marcó mi formación: el padre del premiado, Dr. Albert Deisseroth, quien fue mi jefe en el Departamento de Hematología.
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