Boccado’s Divino: un sueño empresarial que cruzó el mar

Hace 24 años que Víctor Manuel Lebrón Guzmán arribó a Puerto Rico en yola desde su natal República Dominicana, sin sospechar que se convertiría en propietario de un restaurante exitoso mediante el cual emplearía a decenas de personas.

Así nació la historia de Boccado’s Divino en San Juan, un negocio que inició operaciones en 2012 luego de que, su dueño trabajara arduamente para desarrollar un concepto gastronómico que logró a base de sacrificios, perseverancia y el deseo de aportar a un país que le abrió las puertas.

Antes del éxito, Lebrón Guzmán laboró como mesero, cocinero y hasta montó un puesto de viandas. Sin embargo, sabía que el esfuerzo no era en vano ya que, su mirada estaba fija en la meta de tener su propio restaurante.

Su primer establecimiento estuvo ubicado en la calle Degetau, en Santurce, tras una inversión de $60 mil.

Allí permaneció durante más de seis años, antes de trasladarse a la sede del Colegio de Abogados de Puerto Rico, donde robusteció su sueño empresarial, al compartir su propuesta gastronómica, criolla gourmet, que fusiona la cocina caribeña e internacional.

No solo eso, sino que, recientemente, inauguró una segunda localidad en las instalaciones del Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón en Río Piedras, elevando su cifra de empleos en más de 30, entre ambos establecimientos.

Recientemente, Boccado's Divino expandió su oferta a un segundo establecimiento, ubicado en el Centro para Puerto Rico en Río Piedras.
Recientemente, Boccado’s Divino expandió su oferta a un segundo establecimiento, ubicado en el Centro para Puerto Rico en Río Piedras. (Xavier Araújo)

A sus 50 años, Víctor Manuel reconoce que, “detrás de cada esfuerzo, lo primero es Dios y, si también te esfuerzas pues, todo es posible”.

“Cuando llegué aquí por, primera vez, fui a buscar trabajo para el área del Condado. Allá me preguntaron qué sabía hacer y dije que en Santo Domingo era cocinero. Me dijeron que no tenía cara de cocinero y me dieron trabajo de mesero, pero allí aprendí muchas cosas”, recordó.

No obstante, el dueño del lugar donde trabajaba vendió el negocio y aunque encontró una nueva oportunidad de empleo en otro establecimiento, al enterarse de que quería emprender y levantar su propio restaurante, lo despidieron.

Pero Víctor no se quedó sentado lamentando su situación, sino que decidió vender viandas, cerca del local donde abriría su negocio.

“Entonces, le conté a una hermana la idea de poner un restaurante porque yo sé cocinar y atender a la gente. Pero me dijo que el problema era que nosotros no teníamos dinero. Sin embargo, había alguien que me dijo: ‘Si tú decides poner un negocio, yo te presto dinero’. Entonces, le tomé la palabra”, relató.

De esa manera empezó su emprendimiento, con un presupuesto de $60 mil, entre ahorros propios y dinero prestado.

“El concepto pegó y la gente hacía fila para entrar al restaurante. Luego, compré la parte del socio y, con el tiempo me mudé al Colegio de Abogados. Eso porque me aumentaron la renta y, aunque quise comprar el local que tasó $75 mil en aquel tiempo, la dueña me pedía $180 mil”, confesó.

Según el empresario, “había 7 competidores por el espacio en el Colegio de Abogados, pero yo gané, unánimente, la propuesta de negocio”.

“Entonces, me mudé pa’l Colegio de Abogados después de (huracán) María y, para la gloria de Dios, me ha ido muy bien. Pero cuando arrancamos en el primer local no teníamos nada, ni un tenedor. Por eso tuve que invertir como $60 mil”, contó.

Apostó a su talento

En tanto, reconoció que, su primer reto “fue abrir en el lugar donde estuvo el establecimiento original y llevar el tipo de cliente que nosotros llevábamos allí”, entre estos, funcionarios, empresarios, artistas, entre otros comensales.

Según el empresario, una de las dificultades del lugar era la falta de estacionamiento.

“Entonces, cuando me mudé al Colegio, todo el mundo empezó a decir que allí no había pegado nadie. Pero siempre aposté a mí. El reto fue seguir hacia adelante y seguir brindando calidad”, asintió.

Expande el negocio

Luego de varios años, Lebrón Guzmán expandió el negocio a una segunda localidad, ubicada en el primer nivel del Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón, dando nueva vida a un espacio que permanecía vacante.

Allí “no nos cobraron renta” mientras acondicionaban el lugar que está bajo la administración de su hermana, Judith Lebrón.

Igualmente, el chef Tony Motta, el cual “me ha acompañado en el proyecto desde sus inicios, estará al frente de la cocina”.

El restaurante, inaugurado en agosto, cuenta con capacidad para atender unos 60 comensales, entre espacio exterior e interior, con un menú que incluye desayunos, almuerzos y cenas.

Entre las especialidades que caracterizan su propuesta gastronómica figuran cabrito al vino y la tradicional carne guisada.
Entre las especialidades que caracterizan su propuesta gastronómica figuran cabrito al vino y la tradicional carne guisada. (Xavier Araújo)

Según el restaurantero, entre las especialidades que caracterizan su propuesta gastronómica figuran cabrito al vino y la tradicional carne guisada. Son “dos de los platos favoritos” de sus clientes.

“Nunca imaginé que, con el paso de los años, tendría la oportunidad de abrir un segundo restaurante y crear empleos para otras personas. Esta nueva etapa representa un sueño cumplido y un compromiso de seguir aportando al país que me abrió las puertas”, afirmó.

Finalmente, confesó que, su próxima meta es abrir un tercer establecimiento. Sobre esto, adelantó que, su interés es establecerse en Guaynabo.

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