Opinión
Explica ideas y extrae conclusiones basadas en la interpretación de hechos y datos.
Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, el llamado “cáncer de ovario” no comienza en el ovario, escribe Fernando Cabanillas
16 de agosto de 2026 – 12:30 AM
Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del autor y no reflejan las opiniones y creencias de El Nuevo Día o sus afiliados.
Todavía en muchas escuelas de medicina enseñan que el cáncer de ovario nace en el ovario. Parecía una verdad tan sólida como afirmar que los aguacates nacen de los árboles de aguacate. Sin embargo, hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, el llamado “cáncer de ovario” no comienza en el ovario. Comienza en las trompas de Falopio, dos tubos delgados que conectan los ovarios con el útero y cuya función es capturar el óvulo para llevarlo al útero donde se supone que se fertilice. Este cambio de paradigma representa una de las transformaciones más importantes en la ginecología moderna. Y ya verán por qué este cambio importa tanto.
Guías de Opinión
Las columnas deben enviarse a Gerardo Cordero: gerardo.cordero@gfrmedia.com. Las columnas tienen que ser de 300, 400 o 500 palabras. Al enviarnos su columna, el escritor concede a GFR Media una licencia exclusiva, perpetua, irrevocable, sublicenciable, mundial y libre de regalías para reproducir, copiar, distribuir, publicar, exhibir, preparar obras derivadas, traducir, sindicar, incluir en compilaciones u obras colectivas, y de cualquier otro modo de forma general utilizar su columna (en todo o en parte), sin reserva ni limitación alguna, en cualquier medio (incluyendo pero sin limitarse, a las versiones impresas o digitales o en los sitios web o aplicaciones móvil del periódico El Nuevo Día), forma, tecnología o método conocido en el presente o que sea conocido, desarrollado o descubierto en el futuro. El autor acepta que GFR Media, LLC, podría cobrar a los suscriptores las versiones digitales, sitios web o aplicaciones móviles de GFR Media por el acceso a la columna.
