En el marco de las actividades que conmemoran el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, la Casa de España en Puerto Rico celebró la conferencia “La huella de España en los orígenes de Estados Unidos: Bernardo de Gálvez y el Real de a 8”, un encuentro que exploró el papel que desempeñó el mundo hispano en la creación de la nación norteamericana.
La actividad contó con la participación de Teresa Valcarce y Juan Muñoz, dos españoles, estudiosos y activistas que han dedicado años a rescatar y popularizar episodios históricos que, según sostienen, han permanecido al margen de la narrativa tradicional sobre la independencia estadounidense.
Valcarce abordó la figura de Bernardo de Gálvez, militar español que lideró campañas decisivas contra los británicos durante la Guerra de Independencia. Su nombre cobró renovada relevancia en las últimas décadas gracias a una campaña impulsada por la propia Valcarce para lograr que se cumpliera una promesa realizada por el Congreso estadounidense en el siglo XVIII de colocar el retrato de Gálvez en el Capitolio.
“Yo no era historiadora ni conocía quién era Bernardo de Gálvez”, recordó Valcarce. “Simplemente descubrí que se había hecho una promesa y que no se había cumplido”.
Para la activista, el reconocimiento de Gálvez trasciende la figura individual del militar y representa una reivindicación de la presencia hispana en la fundación de Estados Unidos. “No somos forasteros. Somos fundadores”, afirmó, al destacar que millones de hispanos formaron parte de la historia del país desde sus orígenes.
Por su parte, Muñoz centró su intervención en el Real de a 8, la moneda acuñada por la monarquía española que circuló ampliamente por América, Europa y Asia y que se convirtió en una de las divisas más influyentes de la economía global durante los siglos XVII y XVIII.
Según explicó, la fortaleza y estabilidad de esta moneda facilitaron el comercio internacional y contribuyeron al desarrollo económico de amplios territorios del continente. También destacó su relación con el nacimiento de Estados Unidos.
“Esta moneda no solo era la moneda de las trece colonias antes de la independencia, sino que fue la primera moneda de Estados Unidos durante décadas”, señaló Muñoz, quien argumenta que el diseño y las características del dólar estadounidense se inspiraron directamente en el Real de a 8.
Ambos conferenciantes sostienen que la participación hispana en la independencia estadounidense ha sido subestimada durante generaciones. Entre los ejemplos que mencionan figura la ayuda económica enviada desde territorios bajo dominio español para apoyar el esfuerzo independentista, así como la participación de soldados hispanos en el conflicto.
Más allá de la discusión histórica, Valcarce considera que recuperar estas historias resulta especialmente relevante en un momento en que se debaten cuestiones relacionadas con la identidad, la memoria histórica y la diversidad cultural.
“Somos la prueba de que la diversidad de Estados Unidos existió desde el principio”, expresó. “Ese ‘melting pot’ del que tanto se habla no nació ayer, estaba presente desde el nacimiento mismo del país”.
La conferencia, auspiciada por Ediciones SM, también sirvió como espacio para reflexionar sobre la importancia de la divulgación histórica fuera de los círculos académicos. Tanto Valcarce como Muñoz se describen como ciudadanos que, desde distintos ámbitos profesionales, han contribuido a acercar estos temas al público general.
“Ahora se habla de ello porque mucha gente ha decidido contar estas historias”, sostuvo Valcarce. “Y cuando la gente las descubre, se sorprende”.
Con motivo de la celebración del 250 aniversario de la independencia estadounidense, la actividad ha invitado a mirar más allá de los relatos tradicionales y a explorar la compleja red de influencias, alianzas y aportaciones que dieron forma al nacimiento de una de las naciones de mayor impacto en la historia reciente del mundo.
