El papa León XIV se encuentra de visita en España, el miércoles 10 de junio se reunió con representantes de las entidades caritativas y de asistencia social de la Archidiócesis de Barcelona en la iglesia de San Agustín, conocida como la ‘catedral de los pobres’. Sin embargo, algo que llamó la atención fue las preguntas que le hizo Renzo, un niño de 6 años, que dejó pensativo al pontífice.
El santo padre no solo estuvo en la iglesia, sino que recorrió el barrio del Raval, el cual ha sido marcado durante muchos años por la pobreza, la inmigración y la exclusión social, además de contar con una fuerte presencia de comunidades migrantes, como la latinoamericana, la filipina y la pakistaní.
Renzo fue el niño que se robó todas las miradas, tanto del papa como de los presentes. El sumo pontífice vio un video en el que aparece el pequeño en un barrio humilde de Barcelona, acompañado de su familia, donde explicaba las condiciones en las que vivían y todo lo que debía hacer su madre para sacarlo adelante.
Sin embargo, el niño aprovechó la visita de León XIV para hacerle varias preguntas que, según muchos, dejaron pensando y reflexionando al jerarca de la Iglesia católica.
“¿Le gusta el fútbol?, ¿De pequeño ya quería ser papa?, ¿Por qué a unas personas les pasan cosas buenas y a otras les pasan cosas malas?, ¿De quién es la culpa?, ¿Por qué hay tantas personas que viven en la calle? ¿Dios quiere que haya pobres y ricos?, ¿Por qué hay tantos abuelos solos? y ¿Hay que perdonar siempre?”, fueron algunos de los interrogantes que planteó el menor.
Mientras lo escuchaba atentamente y sonreía con cada palabra que pronunciaba el pequeño, al terminar, no dudó en ponerse de pie y abrazarlo de manera emotiva.
🙏👦 “¿Por qué hay personas que les pasan cosas malas y a otras no?”. Esa fue una de las preguntas que Renzo, un niño, le hizo al papa León XIV durante un encuentro que terminó dejando una de las reflexiones más comentadas de los últimos días.
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— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) June 11, 2026
Esto le respondió el papa León XIV
Antes de responder las preguntas de Renzo, agradeció la acogida que ha recibido en toda España y aseguró haberse sentido como en casa. Tanto fue así que recordó la primera vez que estuvo en esa iglesia.
“Aquí, de verdad, me siento en casa. Gracias por todo lo que ustedes representan. Quizá piensen que la razón es evidente, porque se trata de San Agustín, pero déjenme contarles algo. La primera vez que vine a esta iglesia no tenía a este arzobispo sentado a mi lado. Viajaba por carretera desde Roma hacia León y, al llegar, dije: ‘Miren, en Barcelona hay una iglesia de San Agustín; vamos a visitarla’”, agregó.
Aunque en ese entonces la visita no salió como esperaba, años después tuvo la oportunidad de conocerla y ver cómo tantos feligreses alaban a Dios y viven la fe.
“Hoy está abierta, y qué hermoso es encontrar una iglesia con una comunidad de agustinos y con tantas personas que viven la fe, alaban a Dios y encuentran aquí comunidad, acogida e integración, gracias también a esta labor de pastoral social”, dijo.
Después de sus agradecimientos y de recordar cómo ha cambiado Barcelona, respondió a la primera pregunta de Renzo: si le gustaba el fútbol. Como ya lo ha dicho en muchas ocasiones, su deporte favorito es el tenis, pero eso no quiere decir que no sea un amante de este deporte que apasiona a millones de personas, por lo que no dudó en enviar un mensaje que dejó a más de uno reflexionando.
“El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida”, afirmó el papa.
Además, recordó que de joven jugó fútbol americano y que, durante su tiempo en Trujillo, Perú, jugaba al fútbol con los seminaristas. Sin embargo, reconoció que no tenía olfato goleador y que, por eso, siempre ocupaba posiciones defensivas.
Otro de los interrogantes que llamó la atención y que le sacó una sonrisa al pontífice fue si de pequeño soñaba con ser papa. Su respuesta fue bastante llamativa: “Ni de joven ni de viejo, pero puedo decir que desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”, agregó.
Sin embargo, aprovechó para recordar que cada persona tiene un llamado único y que lo más importante es cultivar la amistad con Jesús.
“Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, nunca abandona a sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna, donde ya no habrá ni tristeza ni dolor”, manifestó.
Renzo, quien tiene apenas 6 años, preguntó por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y a otras no, pues no logra entenderlo. A pesar de que la pregunta no fue nada sencilla para el papa, insistió en que Dios nunca abandona a sus hijos y siempre los ayuda a atravesar los momentos difíciles.
“A través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristeza ni dolor. Tengamos confianza: Jesús está con nosotros, nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podamos encontrar en la vida”, agregó.
Ante la pregunta de si hay que perdonar siempre, León XIV insistió en que este es uno de los mejores actos para sanar el corazón y las heridas.
“Perdonar no significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón. Nuestra disposición para perdonar es condición para el perdón que recibimos de Dios”, añadió.
