{"id":33339,"date":"2026-10-29T01:42:39","date_gmt":"2026-10-29T05:42:39","guid":{"rendered":"https:\/\/aleeknews.com\/4l33k5\/2026\/10\/29\/mas-alla-de-halloween-como-paso-la-calabaza-de-ser-un-manjar-en-la-cocina-a-una-pieza-de-decoracion\/"},"modified":"2026-10-29T01:42:39","modified_gmt":"2026-10-29T05:42:39","slug":"mas-alla-de-halloween-como-paso-la-calabaza-de-ser-un-manjar-en-la-cocina-a-una-pieza-de-decoracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aleeknews.com\/4l33k5\/2026\/10\/29\/mas-alla-de-halloween-como-paso-la-calabaza-de-ser-un-manjar-en-la-cocina-a-una-pieza-de-decoracion\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de Halloween:   \u00bfC\u00f3mo pas\u00f3 la calabaza de ser un manjar en la cocina a una pieza de decoraci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>Con la llegada del oto\u00f1o, los mercados de buena parte del mundo se ti\u00f1en de un naranja inconfundible. Sin embargo, para muchos, la <a href=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/noticias\/estados-unidos\/notas\/picasso-de-los-talladores-de-calabazas-ingeniero-de-sistemas-se-destaca-por-su-inusual-talento\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer\" title=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/noticias\/estados-unidos\/notas\/picasso-de-los-talladores-de-calabazas-ingeniero-de-sistemas-se-destaca-por-su-inusual-talento\/\"><b>calabaza<\/b><\/a> parece condenada a un guion repetitivo: vaciarse para iluminar con muecas la noche del 31 de octubre o terminar triturada entre canela, jengibre y clavo en el cl\u00e1sico pastel festivo.<\/p>\n<p>Pero, lo cierto es que reducirla a un adorno pasajero o a un exceso de az\u00facar deja fuera una historia fascinante. <b>En t\u00e9rminos bot\u00e1nicos, la calabaza (curcubita) es en realidad una baya de corteza dura, con un recorrido milenario que fue clave para la subsistencia de las culturas precolombinas<\/b> y que m\u00e1s tarde enriqueci\u00f3 la gastronom\u00eda internacional.<\/p>\n<p>Lejos de los caf\u00e9s aromatizados de moda y de las c\u00e1scaras que acaban en la basura tras las fiestas, la cocina actual est\u00e1 redescubriendo su verdadero valor:<b> un ingrediente vers\u00e1til, capaz de aportar matices salados, toques de umami y una t\u00e9cnica que reclama, por m\u00e9rito propio, el centro del plato.<\/b><\/p>\n<p><h4><b>Del refugio de Oaxaca a las despensas del mundo<\/b><\/h4>\n<\/p>\n<p>El origen de la calabaza no tiene nada que ver con celebraciones populares, sino con un punto de inflexi\u00f3n en la historia de la humanidad. Aunque suele pensarse que el ma\u00edz fue el primer gran cultivo de Am\u00e9rica, la arqueolog\u00eda sit\u00faa a las cucurbit\u00e1ceas en el verdadero inicio del sedentarismo en el continente.<\/p>\n<p>La clave se encuentra en el valle de Oaxaca (M\u00e9xico), en la cueva de Guil\u00e1 Naquitz. En 1997, el arque\u00f3logo estadounidense Bruce D. Smith analiz\u00f3 mediante radiocarbono semillas y ped\u00fanculos hallados en este yacimiento, confirmando una antig\u00fcedad de unos 10,000 a\u00f1os (fechados hacia el 8,000 a. C.). <\/p>\n<p>El estudio, publicado en la revista Science, demostr\u00f3 que <b>la calabaza se domestic\u00f3 en Mesoam\u00e9rica milenios antes que el ma\u00edz o el frijol, acompa\u00f1ando a los cazadores-recolectores en su paso hacia las primeras comunidades campesinas.<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed fue como termin\u00f3 por integrarse en la tradicional \u201cmilpa\u201d o tr\u00edada de \u201cLas Tres Hermanas\u201d: el ma\u00edz serv\u00eda de tutor vegetal, el frijol fijaba nitr\u00f3geno en la tierra y el follaje de la calabaza tapizaba el suelo para mantener la humedad y evitar la maleza.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s tarde, en el siglo XVII, los colonizadores europeos que llegaron a Norteam\u00e9rica adoptaron la hortaliza por pura supervivencia. Su resistencia permit\u00eda almacenarla durante semanas en bodegas frescas sin que se estropeara, lo que garantizaba una reserva cal\u00f3rica esencial en los crudos inviernos. <\/p>\n<p>Pero por aquel entonces no exist\u00edan los pasteles de hojaldre elaborados: la preparaci\u00f3n habitual consist\u00eda simplemente en vaciar la pulpa, verter leche, miel o melaza junto a un toque de especias en su interior y cocinarla directamente sobre las brasas del fuego.<\/p>\n<div>\n<p><b>1 \/ 16 | <\/b><span> FOTOS: \u00a1Tremendas calabazas gigantes! Mira el tama\u00f1o de estas hortalizas. Jes\u00fas Cruzaley, de 10 a\u00f1os (centro-derecha), celebra con su abuelo, Harold Stern, despu\u00e9s de que pesaran su calabaza en el Campeonato Mundial de Pesaje de Calabazas de Safeway, el lunes 12 de octubre de 2026, en Half Moon Bay, California. <\/span><i> &#8211; Jeff Chiu<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p><h4><b>De alimento vital a residuo ornamental<\/b><\/h4>\n<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo logr\u00f3 una hortaliza que salv\u00f3 de la inanici\u00f3n a civilizaciones enteras convertirse en un simple adorno de usar y tirar? La respuesta se encuentra en los cambios sociales del siglo XIX. <\/p>\n<p>La historiadora cultural Cindy Ott, en una investigaci\u00f3n catalogada por la Smithsonian Institution y analizada en publicaciones como American Orchard, explica que<b> la calabaza sufri\u00f3 un progresivo olvido en la cocina cuando la poblaci\u00f3n campesina migr\u00f3 hacia las ciudades con la Revoluci\u00f3n Industrial. <\/b><\/p>\n<p>Relegada por otros tub\u00e9rculos y cereales, la sociedad urbana la transform\u00f3 en un s\u00edmbolo nost\u00e1lgico del campo y del tiempo de cosecha. A este fen\u00f3meno se sum\u00f3 la oleada migratoria irlandesa que hu\u00eda de la Gran Hambruna. <\/p>\n<p>Los reci\u00e9n llegados trajeron consigo la leyenda celta de \u201cStingy Jack\u201d (Jack el Taca\u00f1o) y la costumbre de ahuecar nabos y remolachas para colocarles brasas dentro. En el nuevo continente descubrieron que las calabazas eran mucho m\u00e1s grandes, blandas y vistosas para tallar rostros luminosos, lo que aceler\u00f3 su papel definitivo como adorno festivo.<\/p>\n<div>\n<figure><picture><source media=\"(max-width: 375px)\" ><source media=\"(max-width: 767px)\" ><source media=\"(max-width: 1023px)\" ><source ><img src=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/resizer\/v2\/FG54SJPYINFQ5AQPRTUS3OHDVA.jpg?auth=6a3f1ce3fff20c46d2bfcf822eaa6e784ce2423542cc1a48494a3104b300e59c&#038;quality=75&#038;width=829&#038;smart=true\" alt=\"Cada a\u00f1o, se cosechan 680,000 toneladas de calabazas en EE. UU. \" loading=\"eager\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"sync\"><\/picture><figcaption>Cada a\u00f1o, se cosechan 680,000 toneladas de calabazas en EE. UU.  (Nora Cifuentes)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Hoy, las estad\u00edsticas del Agricultural Marketing Resource Center se\u00f1alan que en Estados Unidos se cosechan cada a\u00f1o m\u00e1s de 1,500 millones de libras de calabazas (unas 680,000 toneladas). <\/p>\n<p>Sin embargo, los informes del Economic Research Service del USDA muestran una realidad parad\u00f3jica: <b>entre el 80 y el 85% de la superficie cultivada va a parar al mercado fresco para fines decorativos en jardines o fachadas, mientras que solo una peque\u00f1a fracci\u00f3n se procesa para el consumo humano.<\/b><\/p>\n<p>En el continente europeo la situaci\u00f3n no es m\u00e1s alentadora. Seg\u00fan una investigaci\u00f3n difundida por The Guardian con datos de la ONG ambiental Hubbub, solo en el Reino Unido acaban en la basura cada a\u00f1o m\u00e1s de 8 millones de calabazas tras <a href=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/topicos\/halloween\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer\" title=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/topicos\/halloween\/\"><b>Halloween<\/b><\/a>, el equivalente a desechar m\u00e1s de 18,000 toneladas de pulpa comestible. <\/p>\n<p>La plataforma europea FoodUnfolded lanza una alerta similar sobre este desperdicio masivo: cerca del 95 % de los ejemplares comerciales de temporada nunca llegan al plato ni se utilizan para cocinar.<\/p>\n<div>\n<figure><picture><source media=\"(max-width: 375px)\" ><source media=\"(max-width: 767px)\" ><source media=\"(max-width: 1023px)\" ><source ><img src=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/resizer\/v2\/E7EAFOFAONEJPEJMRC4TBR4U3M.jpg?auth=f2247097b02e0ad1e026e2e985bef33d6a77f68cb52cf65a576a515128ccd9cd&#038;quality=75&#038;width=829&#038;smart=true\" alt=\"Durante d\u00e9cadas, la reposter\u00eda oto\u00f1al ha utilizado esta hortaliza en masas horneadas con canela y jengibre. Foto: Valeria Harbuz Pexels).\n\" loading=\"eager\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"sync\"><\/picture><figcaption>Durante d\u00e9cadas, la reposter\u00eda oto\u00f1al ha utilizado esta hortaliza en masas horneadas con canela y jengibre. Foto: Valeria Harbuz Pexels).<br \/>\n (Nora Cifuentes)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p><h4><b>Alta cocina y tradici\u00f3n: el rescate en los fogones<\/b><\/h4>\n<\/p>\n<p>Pese a todo, y frente al monopolio de los postres, grandes culturas gastron\u00f3micas han demostrado que el verdadero esplendor de la calabaza florece en elaboraciones saladas y complejas. <\/p>\n<p>La ciencia del sabor lo respalda: su pulpa posee una afinidad natural con perfiles grasos, \u00e1cidos y salinos. Al someterse a altas temperaturas en el horno o en la sart\u00e9n, sus az\u00facares desatan la caramelizaci\u00f3n y la reacci\u00f3n de Maillard, desprendiendo matices tostados y terrosos incomparables.<\/p>\n<p>Como detalla la divulgadora gastron\u00f3mica Niki Segnit en Meta-Cookbooks, la dulzura almidonada de las variedades invernales pide a gritos contrapuntos rotundos: grasas l\u00e1cteas tostadas como la mantequilla avellanada (beurre noisette), hierbas de car\u00e1cter resinoso (salvia fresca o romero), ingredientes marcadamente salinos y llenos de umami (panceta curada, queso parmesano o queso azul) y pinceladas \u00e1cidas o picantes que equilibren la densidad del fruto.<\/p>\n<p>Uno de los mayores ejemplos de esta armon\u00eda se encuentra en el norte de Italia. En la regi\u00f3n de Lombard\u00eda, la ciudad de Mantua conserva una joya culinaria cuyos antecedentes se documentan en los festines renacentistas de la corte ducal de los Gonzaga: los c\u00e9lebres \u201ctortelli di zucca\u201d. <\/p>\n<p><b>Lejos de rozar la frontera del postre, este plato es una calculada lecci\u00f3n de contrastes. La pulpa horneada de calabaza aut\u00f3ctona <\/b>(Zucca Mantovana o Marina di Chioggia) se amasa con queso Parmigiano Reggiano a\u00f1ejo, nuez moscada, galletas de amaretti molidas y mostarda mantovana, manzana confitada en un jarabe picante de esencia de mostaza. <\/p>\n<p>La pasta fresca al huevo se sirve apenas acariciada por mantequilla fundida y hojas crujientes de salvia fresca. Un bocado redondo donde conviven, en perfecta armon\u00eda, los matices dulces, salados, \u00e1cidos, picantes y amargos.<\/p>\n<p>En Afganist\u00e1n y diversas zonas de Asia Central, la tradici\u00f3n rompe esquemas con el Kadu Bouranee. En esta receta, los dados de calabaza se marcan y se guisan a fuego pausado dentro de una salsa untuosa de tomate maduro, ajo, semillas de cilantro molidas, c\u00farcuma y guindilla.<\/p>\n<p>El secreto del plato reside en un sugerente juego de temperaturas y contrastes: la calabaza, caliente y caramelizada, se presenta sobre un lecho fr\u00edo de chakkah (yogur colado sazonado con ajo machacado y menta seca). <\/p>\n<p>La acidez viva y el perfil l\u00e1cteo del yogur limpian el paladar de inmediato, confirmando que las especias y las salsas vibrantes son el mejor aliado para redescubrir la nobleza de esta hortaliza.<\/p>\n<div>\n<figure><picture><source media=\"(max-width: 375px)\" ><source media=\"(max-width: 767px)\" ><source media=\"(max-width: 1023px)\" ><source ><img src=\"https:\/\/www.elnuevodia.com\/resizer\/v2\/WDJEGJH7SZBXTKQ5GPU6A5QQTE.jpg?auth=29267d744ea9b315d80dd60da41e31491c6b63363e1f007092a5daa354753e53&#038;quality=75&#038;width=829&#038;smart=true\" alt=\"Lejos del exceso de az\u00facar, la cocina contempor\u00e1nea reivindica la afinidad natural de la calabaza con ingredientes grasos, \u00e1cidos y l\u00e1cteos, apostando por asados lentos y contrastes que devuelven el fruto al centro del plato.\" loading=\"eager\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"sync\"><\/picture><figcaption>Lejos del exceso de az\u00facar, la cocina contempor\u00e1nea reivindica la afinidad natural de la calabaza con ingredientes grasos, \u00e1cidos y l\u00e1cteos, apostando por asados lentos y contrastes que devuelven el fruto al centro del plato. (Nora Cifuentes)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p><h4><b>Del \u201czero-waste\u201d al plato principal<\/b><\/h4>\n<\/p>\n<p>En la alta gastronom\u00eda, el compromiso con el aprovechamiento integral (\u201czero waste\u201d) ha convertido a la calabaza en un terreno f\u00e9rtil para la innovaci\u00f3n sostenible. Lejos de desechar partes del producto, los fogones de vanguardia exploran hoy el potencial de la pieza completa.<\/p>\n<div>\n<ul>\n<li><b>El corte principal como filete vegetal: <\/b>Cortada en piezas generosas que conservan la piel, se somete a un asado pausado mientras se glasea con pasta de miso rojo, vinagre de arroz y mantequilla tostada. La caramelizaci\u00f3n profunda resultante le concede suficiente car\u00e1cter para asumir el papel protag\u00f3nico del men\u00fa y dejar de ser un mero acompa\u00f1amiento.<\/li>\n<li><b>Caldos y reducciones con descartes:<\/b> En lugar de terminar en el cubo de la basura, las hebras y las c\u00e1scaras se tuestan a fuego vivo hasta dorarse intensamente. Con ellas se infusionan caldos y reducciones oto\u00f1ales de tono \u00e1mbar, dotados de elegantes notas amaderadas.<\/li>\n<li><b>Semillas y el codiciado \u201coro verde\u201d: <\/b>Las pepitas limpias y horneadas se aprovechan en panes crujientes, mantequillas de semillas o pralin\u00e9s salados. A su vez, <b>el aceite virgen de semilla de calabaza<\/b> (originario de la regi\u00f3n austriaca de Estiria) brilla con su caracter\u00edstico color verde esmeralda y aromas a frutos secos tostados, convirti\u00e9ndose en el toque final para rematar cremas aterciopeladas o platos de pescados de roca.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<p>En el fondo, la calabaza ofrece la versatilidad de un lienzo en blanco. Armoniza con id\u00e9ntica soltura junto a la leche de coco y la pasta de curry rojo de la gastronom\u00eda tailandesa, en el abrazo reconfortante de un potaje de legumbres castellano o en la cremosidad de un risotto perfumado con vino blanco seco y queso fontina.<\/p>\n<p>Por eso, relegar este alimento milenario a un armaz\u00f3n vac\u00edo con una vela dentro o a un relleno azucarado industrial supone olvidar diez milenios de historia agr\u00edcola y domesticaci\u00f3n humana. <\/p>\n<p>Y as\u00ed, cuando los mercados vuelven a llenarse de esferas doradas, el gesto m\u00e1s transformador y sostenible no es afilar la gubia para dibujar ojos triangulares, sino encender los fogones, romper los t\u00f3picos y devolver a la calabaza el sitio privilegiado que merece en la cocina.<\/p>\n<\/div>\n\n    <div class=\"xs_social_share_widget xs_share_url after_content \t\tmain_content  wslu-style-1 wslu-share-box-shaped wslu-fill-colored wslu-none wslu-share-horizontal wslu-theme-font-no wslu-main_content\">\n\n\t\t\n        <ul>\n\t\t\t        <\/ul>\n    <\/div> \n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la llegada del oto\u00f1o, los mercados de buena parte del mundo se ti\u00f1en de un naranja inconfundible. 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