A 100 años de la muerte del mago Harry Houdini: nuevas teorías reavivan el misterio

Un siglo después de su muerte, Harry Houdini sigue siendo un hombre sobre el que todavía intentamos saber más.

Un ensayo poco conocido del emblemático escapista sobre los magos del pasado acaba de publicarse por primera vez, mientras que un libro reciente retoma antiguas interrogantes sobre la causa y la fecha de su muerte en el Hospital Grace de Detroit. Otras publicaciones del centenario incluyen un libro para colorear sobre Houdini y un repaso de su vasta biblioteca personal.

Su legado será debatido en numerosos eventos sobre Houdini que se celebrarán este fin de semana, desde un “Gran Centenario de Houdini” en su ciudad natal, Budapest, hasta una subasta de objetos de colección en Hollywood, California, y sesiones espiritistas en ciudades que visitó, como Chicago y Frederick, Maryland. Su sepultura, en el cementerio Machpelah de la ciudad de Nueva York, ha sido durante mucho tiempo un lugar de reunión en Halloween.

“No estoy seguro de que muchas de las personas que conocen el nombre de ‘Houdini’ pudieran identificarlo entre un grupo de personas, precisar cuándo vivió o decir qué hacía realmente en sus presentaciones. Pero saben que ‘Houdini’ es sinónimo de magia, de la capacidad de hacer lo imposible o de salir de un aprieto”, dijo Matthew Solomon, profesor de historia del cine en la Universidad de Michigan y autor de “Disappearing Tricks: Silent Film, Houdini, and the New Magic of the Twentieth Century”, publicado en 2010.

“Para quienes saben un poco más, es el máximo exponente del hombre que se hizo a sí mismo y de la historia de éxito de un inmigrante. El hecho de que, según se dice, muriera en Halloween sin duda realzó su aura de misterio”, añadió Solomon.

Houdini pensaba mucho en el pasado

“An Interesting Scrapbook”, de Houdini, aparece en la nueva edición de The Strand Magazine, que ha publicado obras poco conocidas de Mark Twain y Edith Wharton, entre otros. Houdini rinde homenaje a algunos magos que lo precedieron y lamenta que no se supiera más sobre ellos. Se inspiró en programas de espectáculos que compartió con él el caricaturista Kin Hubbard, correspondientes a presentaciones de artistas populares del siglo XIX, como Robert Heller y H. J. Sargent.

“La siguiente información llegó ante mis ojos y aquí la presento, para que con el tiempo podamos elaborar una lista de los primeros magos estadounidenses”, escribe Houdini. “A los magos estadounidenses nunca se les tuvo en suficiente estima como para incluirlos en libros o registros, de modo que la generación futura pudiera leer sobre los distintos artistas de antaño; no, los magos estaban en una categoría aparte, y solo en los últimos años, cuando el vodevil tuvo que recurrir a ellos como figuras principales y atracciones para el público, adquirieron suficiente prominencia como para ser incluidos como verdaderos números artísticos”.

Eric Colleary, cuyo libro “Houdini’s Library” se publicó en septiembre, dice que Houdini tenía un profundo interés en otros magos, al punto de visitar sus tumbas e incluso pagar personalmente por su mantenimiento. A su vez, las familias de los magos le entregaban álbumes de recortes, programas de espectáculos y otros artículos “para que pudiera mantener vivos sus recuerdos”, dice Colleary, curador de Teatro y Artes Escénicas del Centro Harry Ransom de la Universidad de Texas en Austin.

Houdini nació con el nombre de Erik Weisz en 1874, hijo de un rabino cuya familia emigró a Estados Unidos, en parte, para escapar del antisemitismo de lo que entonces era Austria-Hungría. En su adolescencia ya era mago profesional y, a los 30 años, una celebridad internacional conocida por su asombrosa capacidad para liberarse de esposas, grilletes y otras ataduras. También fue escritor, actor de cine y artista de grabaciones de palabra hablada, cuyo archivo de audio fue adquirido por el mago David Copperfield.

Persisten las interrogantes sobre su muerte

Según los relatos periodísticos de la época, Houdini murió el 31 de octubre de 1926 de peritonitis difusa, tras ser hospitalizado con apendicitis, posiblemente agravada días antes cuando un estudiante universitario en Montreal puso a prueba su legendaria fortaleza al propinarle puñetazos en el estómago. Su muerte en Halloween encajaba bien —demasiado bien, alegan algunos— con su aura misteriosa, incluso sobrenatural.

Favorecidas en parte por el hecho de que no se le practicó una autopsia, desde entonces han proliferado teorías alternativas, incluida la de que fue envenenado por un grupo conspirador de artistas de circo. En “Houdini: The Man Who Died Twice”, la autora Larrian Gillespie recurre a expedientes médicos, su certificado de defunción y otros materiales para cuestionar el diagnóstico oficial y sostener que en realidad murió el 30 de octubre.

La verdadera causa de muerte, escribe, fue una obstrucción intestinal, provocada por la decisión fatal de un médico de permitir que Houdini comiera un tazón de vegetales y crema agria mientras se recuperaba de una cirugía. También cita registros contradictorios sobre la fecha de su muerte: una declaración jurada de un médico, entre otros documentos, la sitúa el 30 de octubre, mientras que el certificado de defunción estatal —en el que encontró graves deficiencias— indica que murió el día 31.

El círculo íntimo de Houdini quería que su muerte fuera en Halloween “para que siempre fuera recordado”, dice Gillespie, investigadora médica forense que también ha escrito libros sobre la menopausia, las dietas y la cistitis.

“Houdini: The Man Who Died Twice” recibió una reseña destacada con una estrella de la publicación de la industria editorial Kirkus, que lo calificó como un “relato absorbente que suscita debates”. George Hardeen, sobrino nieto de Houdini, dijo a The Associated Press que el libro le pareció “convincente y persuasivo” y que no tenía “ninguna duda” sobre los hallazgos de Gillespie.

Algunos seguidores de Houdini discrepan

Otros se mostraron escépticos, incluidos dos expertos a quienes Gillespie cita en su libro entre “los hombres más respetados y conocedores del mundo de Houdini”.

Bruce Averbook dijo a la AP que dudaba de que se hubiera alterado la fecha para que coincidiera con Halloween.

“La familia estaba sumida en un profundo dolor y no estaba pensando en su legado”, dijo. Averbook, estudioso de Houdini, añadió que los escritos del asistente personal de Houdini sitúan su muerte el 31 de octubre.

“No tenía motivos para mentir sobre esto”, dijo Averbook.

Otro de los hombres elogiados en su libro, John Cox, dijo a la AP que, si bien el “libro contiene información nueva muy buena” sobre su carrera, todavía hacía falta una “segunda opinión” sobre su muerte. Cox, bloguero especializado en Houdini y fundador del sello editorial sobre Houdini Wild About Harry Press, reconoció que había “confusión sobre su muerte y un deseo de claridad”.

“Pero creo que su muerte es una parte muy pequeña de la historia”, dijo. “La fama de Houdini, y la razón por la que se le recuerda hoy, proviene de su extraordinaria vida”.

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