Su carisma, así como sus acertados consejos y recomendaciones a las candidatas en los certámenes, hicieron de “El Tío de las Reinas” una figura indispensable en el mundo de la belleza.
Cada vez que una candidata era coronada, ahí estaba el Tío, listo para seguir sus pasos y ofrecer sus plataformas digitales para apoyarla en su camino. Por eso, se ganó el corazón de decenas de ellas, que hoy lloran su partida terrenal.
Lo llamaban “Tío”, pero ¿Cómo surgió ese apodo que, sin duda, marcó la industria de los concursos de belleza, tanto a nivel local como internacional?
Aquí te contamos.
José Luis Castro—nombre de pila del creador de contenido— era seguidor de los certámenes de belleza desde su niñez, según él mismo relató en su blog.
Sin imaginarlo, lo que un día le generaba curiosidad e interés se convertiría en su sello distintivo, ganándole adeptos y prestigio entre preparadores y reinas de belleza.
Su nombre nació mientras desempeñaba su papel de tío apoyando a su sobrina, la modelo Janette Pérez Castro, cuando participó en Miss Puerto Rico Petite 2003, un camino que, según contó, fue “uno lleno de sacrificios, dedicación, tristezas, desilusiones, esfuerzos, pero el acompañarlo con humildad, honestidad, dignidad y respeto nos permitieron alcanzar la meta”.
Aquel certamen representó para Castro mucho más que una competencia de belleza. Fue la primera experiencia en la que acompañó de cerca a una candidata y, sin saberlo, también el comienzo de un vínculo que terminaría definiendo su trayectoria dentro de la industria.
“Ganó el Miss Puerto Rico Petite 2003 y luego la acompañe a Cánada de donde regresó como Miss Global Petite 2003. El orgullo indescriptible. Fue la primera y única vez que pertenecí al equipo de una reina”, sostuvo.
A partir de entonces, aquel rol familiar trascendió el ámbito privado y comenzó a ser reconocido por quienes compartían con él en los certámenes. Mientras apoyaba a su sobrina, también comenzó a convertirse en una figura cercana para otras participantes.
“Yo perdí desde entonces mi nombre. Ya no era José o Joselo como me llaman mis amigos a quienes amo, desde entonces para todos soy Tío y ¡se siente rico!”, concluyó el misiólogo.
“El Tío de las Reinas” falleció el 29 de septiembre tras una ardua batalla contra el cáncer. El analista de certámenes se encontraba recibiendo tratamiento para su condición.
