La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso este jueves sanciones financieras contra Fidel Ernesto Castro Calis, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, y el Banco Exterior de Cuba, una entidad financiera estatal.
“Estas designaciones reflejan la visión inquebrantable del presidente Trump de una Cuba libre”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
Fidel Ernesto Castro es uno de los hijos de Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y director de Inteligencia de Cuba también sancionado por Washington.
1 / 23 | Los Castro en el tiempo: un recorrido visual por su liderazgo en Cuba. Raúl Modesto Castro Ruz nació en Birán, Holguín, el 3 de junio de 1931 y fue presidente del Consejo de Estado de Cuba y del Consejo de Ministros, y presidente de la República de Cuba desde el 24 de febrero de 2008 hasta el 18 de abril de 2018. – Ismael Francisco
La Administración de Trump también sancionó este jueves al Banco Exterior de Cuba, especializado en comercio exterior y transacciones internacionales, así como varias empresas energéticas que acusa de explotar el sector en beneficio del Gobierno cubano.
Estados Unidos ha impuesto en los últimos meses sanciones a varias autoridades cubanas, incluido el presidente del país, Miguel Díaz-Canel, así como a miembros de la familia Castro.
Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con las personas y entidades designadas, cuyos activos bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados.
Las sanciones forman parte de la estrategia de presión que el Gobierno de Trump ejerce sobre Cuba para forzar cambios económicos y políticos en el país.
Desde la captura de Nicolás Maduro en enero, en un ataque militar estadounidense en Venezuela, Trump ha impuesto un bloqueo petrolero a Cuba que ha agravado su crisis económica y ha amenazado en varias ocasiones con “tomar el control” de la isla.
Por su parte, La Habana defiende que solo el pueblo cubano puede tomar decisiones sobre su futuro y denuncia que Estados Unidos prepara el terreno para justificar una eventual intervención militar.
