San Juan – Detrás de cada carcajada que provoca “Toc Toc” hay una invitación a mirar con mayor empatía las diferencias que nos hacen únicos. Esa combinación de humor, sensibilidad y cercanía ha convertido a la adaptación boricua en una de las comedias favoritas del público.
De cara a una nueva temporada de funciones en Ponce y San Juan, el elenco conversó con El Nuevo Día sobre la complicidad que han construido sobre el escenario, el cariño que han recibido y la satisfacción de formar parte de una obra que, además de entretener, deja una reflexión cada vez que se suben al escenario.
Tras el éxito de sus primeras 23 funciones, la producción se prepara para reencontrarse con el público. Para el elenco, gran parte de esa acogida responde a una adaptación que supo conectar con la identidad puertorriqueña sin perder la esencia del texto original.
“La jerga”, aseguró el actor Modesto Lacén. “Nuestras palabras tienen un sabor y una especificidad, nadie puede decir esa palabra con P como la decimos nosotros y otras similares. Entonces, hay un público que se ha identificado y escuchar nuestras palabras en escena, en esas circunstancias, es realmente hilarante”, explicó.
Esa chispa, acompañada de la adaptación del libreto por parte de Ricardo André Lugo y de la producción de Julián Gilormini, ha hecho de esta pieza del reconocido autor francés Laurent Baffie, un éxito en la escena local.
“Más allá del texto, yo creo que esa retroalimentación de energía, tanto de parte de nosotros como la del público es lo que hace la diferencia noche tras noche”, expresó Wanda Sais.
Tras la exitosa acogida, el elenco —completado por los actores Jasond Calderón, Julián Gilormini, Linnette Torres, Juliana Rivera e Ivonne Arriaga—, llegará con funciones el 26 y 27 de septiembre de 2026 al Teatro de la Universidad Católica, en Ponce.
Luego, la producción regresará a San Juan con funciones el 13, 14 y 15 de noviembre de 2026 en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré.
Más allá del libreto, otro de los elementos que el público ha destacado es la química entre los integrantes del elenco. Con cada función, esa conexión ha seguido fortaleciéndose, convirtiéndose en una pieza clave de la puesta en escena.
“Hemos evolucionado uniéndonos más y de verdad, nos hacemos falta, si te soy bien honesta, muy pocas veces esa conexión se logra”, destacó por su parte Torres, al hablar sobre la química entre el elenco, que se transmite tanto dentro como fuera del escenario.
“Esto es lo bonito del teatro, que es irrepetible, aunque uno la vuelva a ver, siempre pasa algo… la energía es diferente, el público es diferente y así que el que la haya visto la puede volver”, aseguró Lacén.
La historia se desarrolla en la sala de espera de un psiquiatra, donde seis pacientes —cada uno con un trastorno obsesivo compulsivo distinto— coinciden en un encuentro tan inesperado como divertido. Mientras esperan por el doctor, sus manías chocan, se retan y se entrelazan en una dinámica que evoluciona hacia una peculiar terapia grupal, cargada de humor, situaciones absurdas y momentos de reflexión sobre la condición humana.
Aunque las risas no cesan durante la función, el elenco coincide en que “Toc Toc” también abre la puerta a conversaciones necesarias sobre la salud mental, la empatía y la importancia de mirar más allá de las apariencias.
“Muchas veces no conocemos la realidad entre las personas y es muy fácil sentarte afuera quizás a juzgar sin conocer realmente lo que pasa”, reflexionó Rivera sobre su personaje, quien padece de ecolalia y palilalia.
“Los que vayan y se disfruten la pieza, espero se lleven un saquito de paciencia”, exhortó Calderón. “Cuando vas a la calle, ese nivel de paciencia puede que esté bajito por todas las cosas que están pasando en el País, pero si ves lo que le están pasando a estas personas, muestras esta empatía y tienen más paciencia en la calle para evitar la violencia”.
Precisamente, uno de los mayores retos de la producción ha sido encontrar el equilibrio entre la comedia y el respeto con el que se representan los trastornos obsesivo-compulsivos, evitando caer en estereotipos.
“La obra está tan bien escrita que trata con mucho respeto los trastornos, y la comedia en sí no está en el trastorno, sino en estos personajes que tienen situaciones como las tiene cualquier otra persona que se encuentran en esta sala de espera, esperando por el doctor y conviven. La comedia es la convivencia y todos hemos delineado los personajes con el respeto que ya el texto ofrece”, sostuvo Gilormini.
“Yo hago de Fred, que tiene síndrome de Tourette, que es una condición que ahora se está viendo un poco más por ahí… estos personajes tienen algunos momentos también de confesar sobre cómo se han sentido con estos trastornos, momentos de mucha vulnerabilidad y desde una humanidad muy honesta que todo el mundo se puede identificar”, concluyó Lacén.
Los boletos ya están disponibles a través de Ticketera y en la boletería del Centro de Bellas Artes de Santurce.
