Kinshasa, República Democrática del Congo— Un ciudadano estadounidense que trabaja para una organización humanitaria en la República Democrática del Congo ha dado positivo en la prueba del virus del ébola, según informaron el viernes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés), mientras este país del centro de África intenta contener el creciente brote.
Los CDC indicaron que están colaborando con la empresa en la que trabaja el paciente, con agencias federales, autoridades de salud pública y socios congoleños para evitar una mayor propagación e identificar a los contactos estrechos de esta persona. No dieron a conocer más detalles.
Los CDC de África señalaron esta semana que se trata del brote de ébola de más rápido crecimiento del que se tiene constancia en el continente, el cual ha dejado un total de 1,830 casos confirmados en el Congo, incluidas 648 muertes. También se han confirmado casos en la vecina Uganda.
Durante la primera semana del brote, un médico estadounidense que trabajaba en el Congo dio positivo en la prueba del virus y fue trasladado a Alemania para recibir tratamiento.
Funcionarios del Gobierno de Trump habían afirmado en un principio que Estados Unidos tenía previsto enviar a los ciudadanos estadounidenses expuestos al virus a unas nuevas instalaciones en Kenia, en lugar de repatriarlos por vía aérea. Sin embargo, el proyecto ha quedado suspendido tras la orden de un tribunal keniano.
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– STR
Las autoridades congoleñas declararon un nuevo brote de ébola el 15 de mayo, después de que la enfermedad llevara varias semanas propagándose sin que se hubiera detectado oficialmente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El brote está provocado por el raro virus Bundibugyo, para el que no existe ninguna vacuna ni tratamiento aprobado.
Los esfuerzos por contener el virus también se han visto obstaculizados por la falta de fondos, los ataques a centros de salud y un conflicto actual en el este del Congo, el epicentro del brote.
La semana pasada comenzaron los ensayos clínicos del tratamiento, después de que los investigadores pusieran en marcha un estudio con la esperanza de combatir el virus.
