Rafael “Firito” Marrero, hijo de una leyenda corozaleña del mismo nombre, falleció el miércoles, informó la Federación Puertorriqueña de Voleibol en sus redes sociales.
Marrero tenía 58 años.
Se inició en el voleibol de la mano de su padre, Rafael “Firo” Marrero, una de las figuras más influyentes del voleibol corozaleño y de la histórica franquicia de las Pinkin.
Y dejó su huella en el voleibol corozaleño por su pasión por la malla alta.
“Hoy el deporte puertorriqueño, y en particular el pueblo de Corozal, recibe con tristeza la partida de un ser humano extraordinario, cuya pasión, entrega y amor por el voleibol dejaron una huella imborrable en nuestra comunidad deportiva”, escribió la Federación en su mensaje de luto.
Marrero tenía varias condiciones de salud y estaba en lista de espera para recibir un transplante de hígado, supo este diario.
Firito Marrero fue maestro de profesión desde el 1997 y también abogado. En el voleibol era reconocido como asistente técnico del voleibol corozaleño, y narrador radial y televisivo.
Otra leyenda de Corozal, la exjugadora y apoderada de las Pinkin, Lilly Rojas, abundó sobre Firito Marrero con dolor en el alma como corozaleña y voleibolista.
“Me toca demasiado”, dijo Rojas a este diario.
“Siempre tuvimos una conexión especial y afines en muchas cosas. Él fue, muchos años antes de comprar a las Pinkin, quien me dijo que comprara a las Pinkin. Era quien me hacía los affidavits del equipo como abogado”, dijo Rojas.
“Siempre estuvo con su papá mientras me desarrollaba en las categorías menores. Tenía el curso 1 y 2 de coach y fue asistente de las Pinkin. Y en mi opinión: uno de los mejores narradores en la liga. Era un conocedor, estudioso, historiador, deportista, hípico, un apasionado. Muy inteligente”, agregó Rojas.
La familia no ha anunciado una fecha para el velatorio.
