Más de 1,000 trabajadores humanitarios han sido asesinados en todo el mundo en los últimos tres años, casi el triple de los que murieron en los tres años anteriores, informó la ONU el miércoles.
“Esto no es un incremento accidental; es el colapso de la protección”, declaró Tom Fletcher, director de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, ante el Consejo de Seguridad.
De los más de 1,010 trabajadores humanitarios asesinados entre 2023 y 2025, dijo que más de 560 estaban en Gaza y Cisjordania, 130 en Sudán, 60 en Sudán del Sur, 25 en Ucrania y 25 en la República Democrática del Congo. En comparación, entre 2020 y 2022 hubo 377 asesinados.
El aumento de muertes ocurrió durante la guerra entre Israel y Hamás, que comenzó en octubre de 2023. Hay un alto el fuego en vigor desde octubre de 2025, aunque han persistido los tiroteos y los ataques aéreos.
Tan sólo el año pasado, indicó Fletcher, se registró la muerte de al menos 326 trabajadores de ayuda en 21 países. En 2024, una cifra récord de 383 murió en sitios en crisis en todo el mundo mientras distribuían alimentos, agua, refugio y medicinas.
“Murieron en convoyes señalizados claramente y en misiones coordinadas directamente con las autoridades”, agregó Fletcher, quien también es subsecretario general de Asuntos Humanitarios y coordinador de Socorro de Emergencia de la ONU.
El Consejo de Seguridad se reunía con respecto a una resolución que adoptó en mayo de 2024, en la que condenó enérgicamente los ataques contra trabajadores humanitarios y personal de la ONU, y exigió que todos los combatientes los protegieran de conformidad con el derecho internacional.
Fletcher les preguntó a los 15 miembros del órgano más poderoso de la ONU si los asesinatos ocurrían porque el derecho internacional “ya no resulta conveniente”, o porque “es más importante proteger a quienes diseñan, venden, suministran y disparan armas letales”.
“¿O es porque los Estados miembros ven estas cifras como daños colaterales, parte de la niebla de la guerra? O peor aún, ¿ahora se nos considera blancos legítimos?”, cuestionó. “Quizá la pregunta más escalofriante: si estas muertes eran ‘evitables’, ¿por qué entonces no se evitaron?”.
Fletcher denunció que el personal humanitario no sólo está siendo asesinado, sino también “restringido, penalizado y deslegitimado”, y que se le indica adónde no puede ir y a quién no puede ayudar.
En Yemen, un ejemplo destacado, 73 miembros del personal de la ONU y decenas de otras personas que trabajan para organizaciones no gubernamentales están siendo detenidos arbitrariamente por los rebeldes hutíes, sostuvo Fletcher.
En Afganistán, señaló, se les prohíbe a las trabajadoras humanitarias desempeñar sus funciones. En Gaza, Israel restringe a la ONU y a otras organizaciones internacionales, y en Ucrania los ataques con drones han obligado a los trabajadores de ayuda a retirarse del frente.
“Estas tendencias, junto con el colapso de la financiación para nuestra labor que salva vidas, son un síntoma de un mundo sin ley, belicoso, egoísta y violento”, agregó Fletcher.
Retó a las 193 naciones que integran la ONU a cumplir las exigencias de la resolución de 2024 para proteger a los trabajadores humanitarios y garantizar que haya rendición de cuentas por los crímenes cometidos contra ellos.
