La compañía Ballets de San Juan presentará a finales de marzo una nueva producción del clásico “Coppélia”, con escenografía y vestuario renovados, y la participación de dos bailarines invitados internacionales, Scarlett Güémez y Sterling Baca, reconocidos artistas del Philadelphia Ballet.
Las funciones, pautadas para el sábado 28 y domingo 29 de marzo, marcan el regreso de esta pieza al repertorio local tras décadas desde su estreno en Puerto Rico, hace más de 70 años. La nueva puesta busca actualizar el montaje sin perder de vista la tradición de la compañía.
“El diseño de escenografía, el vestuario, todo es prácticamente nuevo”, explicó el director artístico Adolfo de la Toba. “Pero sin olvidar lo que se creó anteriormente. Estamos trayendo fragmentos de la historia de Ballets de San Juan al presente”.
Considerado uno de los ballets más accesibles del repertorio clásico, “Coppélia” combina técnica, comedia y narrativa, elementos que, según los intérpretes, representan tanto su atractivo como su principal reto escénico.

Güémez destacó que la obra exige algo más que precisión técnica. “No solo bailamos, hay que contar una historia”, señaló. A su juicio, el carácter cómico del ballet obliga a los intérpretes a integrar actuación y danza, lo que lo convierte en una experiencia atractiva para públicos de todas las edades.
Uno de los mayores desafíos, añadió, es el uso de la pantomima, recurso esencial en el ballet clásico para comunicar emociones y avanzar la trama. “Es cómo hablamos con el cuerpo, con las manos. Ahí es donde realmente se cuenta la historia”, explicó.
Por su parte, Baca subrayó el valor simbólico de presentarse con Ballets de San Juan en este montaje, al recordar que el reconocido bailarín Fernando Bujones interpretó este mismo ballet con la compañía hace 46 años. “Crecí viendo esa grabación, así que es un honor poder estar aquí ahora”, expresó.
El bailarín también destacó que “Coppélia” ofrece un balance entre exigencia técnica y claridad narrativa que la hace particularmente atractiva para nuevos públicos. “Tiene todo lo que uno busca en un ballet, técnica de alto nivel y una historia clara, divertida, para toda la familia”, indicó.
Ambos artistas coincidieron en que la pieza requiere un dominio integral del oficio, en el que la técnica funciona como herramienta expresiva más que como fin en sí misma. En esa línea, Baca rechazó la noción del ballet como un arte estático. “No es un arte de museo. Está en constante evolución, y cada generación aporta algo nuevo”, afirmó.
La participación de los bailarines invitados, según De la Toba, aporta un componente adicional de intercambio artístico que fortalece el trabajo del cuerpo de baile local. “Hay un enriquecimiento muy bonito al compartir escenario con figuras internacionales”, sostuvo.
La producción también refleja un énfasis en el desarrollo interpretativo de los bailarines de la compañía, un aspecto que, de acuerdo con Güémez, ha sido central en el proceso de ensayos. “A veces nos enfocamos en la pirueta o el truco, pero aquí hay un trabajo fuerte de actuación”, dijo.
Con esta nueva puesta en escena, Ballets de San Juan apuesta por reafirmar la vigencia de “Coppélia” dentro del repertorio clásico, al tiempo que busca atraer tanto a públicos habituales como a nuevas audiencias.
Las funciones se llevarán a cabo en el Centro de Bellas Artes de Santurce, como parte de la programación de primavera de la compañía.
