Opinión | Mirada del cielo a la tierra

El Viernes Santo hice algo radical en estos tiempos modernos: detenerme, recostarme en una hamaca y mirar el cielo sin ánimo de analizar, solo estar ante un azul limpio, apenas intervenido por nubes que parecían moverse con la paciencia de quien no tiene prisa. Luego de un rato, me surgió la pregunta: ¿cómo se vería la Tierra, en ese mismo instante, desde allá arriba? La respuesta llegó como revelación de Semana Santa y bofetada de realidad. La misión Artemis II había captado una imagen del planeta a 45,000 millas de distancia. La Tierra completa: redonda, luminosa, intacta. Las auroras como suspiros verdes. Las nubes convertidas en pinceladas delicadas. Una belleza serena, total, sagrada. Desde esa distancia, todo parecía tener sentido. No se veían fronteras, ni partidos políticos, ni guerras absurdas. Solo una obra terminada por una inteligencia superior, llámese Dios, naturaleza, misterio o simplemente orden universal.

Read Previous

Opinión | La maldad nunca se sale con la suya

Read Next

Debora Seilhamer y la espinita que la hizo volver: “Yo decido cuándo es mi último juego”

Leave a Reply

Most Popular