Los niños cuyos padres tienen reglas estrictas sobre el uso de los celulares durante la noche duermen en promedio 40 minutos más cada noche, lo que repercute en mejor salud y rendimiento académico, indica una investigación de la Universidad de Ginebra (Suiza), publicada en Discover Public Health.
El estudio incluyó a 329 estudiantes de entre 13 y 15 años en 2021 y mostró que los escolares cuyos padres prohíben el uso de teléfonos en los dormitorios, o su uso en la noche, llegan a dormir más de cuatro horas y media extra cada semana.
Más tiempo de sueño a una edad en la que se recomienda dormir nueve horas, pero en la que muchos adolescentes a menudo descansan entre siete y ocho, repercute en mejor memoria, atención y estabilidad emocional, reduciendo además el riesgo de ansiedad y depresión, destacaron los autores.
“Los padres deben involucrarse, porque ello influye en la salud y el éxito de sus hijos”, dijo Kevin Mammeri, doctorando del Departamento de Neurociencia Básica de la universidad y principal autor de la investigación.
Para la doctora Andrea Aguirre, psiquiatra infanto-juvenil de Clínica U. de los Andes, regular el acceso a las pantallas de los menores es clave debido al potencial adictivo que tienen.
“Hay mucha dopamina con el uso de la pantalla, y la dopamina es un neurotransmisor del placer. Los niños y adolescentes, por tener un cerebro inmaduro, tienen más receptores de dopamina y, por lo tanto, mayor potencial adictivo y alcanzan niveles de euforia o placer más rápido que los adultos”, explica.
Así, agrega, “exponerlos a muchas horas de uso de celular es exponerlos a una mayor cantidad de tiempo con una dopamina elevada, lo que los deja excitados, produce desregulación emocional y, eventualmente al quitárselo, un síndrome de abstinencia y más agresividad e irritabilidad”.
Decisión firme
Por otro lado, agrega que el buen sueño tiene un poder reparador: “Se liberan emociones, se fijan los conocimientos, hay renovación de células; cuando se duerme bien hay mejor concentración, memoria, andamos menos irritables, con menos ansiedad. Pero el sueño debe ser siempre de noche y oscuro, para seguir los ciclos circadianos”.
¿Pero cómo lograr regular el uso del celular de un adolescente? No se trata de usar software de control parental, dice Daniela Muñoz, psicóloga y académica de la U. San Sebastián: “A esta edad, los adolescentes suelen manejar la tecnología mejor que los padres, por lo que no basta solo con la prohibición, sino que es clave la combinación de normas claras, diálogo y coherencia familiar”.
Para lograr esto, “es muy relevante ayudar a los niños y jóvenes a convertirse en buenos usuarios de la tecnología y esto implica que los padres deben ser buenos usuarios de esta. Luego de que como padres tengamos claro cuáles son los límites y preocupaciones al respecto, debemos establecer acuerdos, no solo reglas: involucrar al adolescente en la decisión, siendo claros en las opciones disponibles y guiando la conversación hacia la reflexión”. En ese sentido, aconseja explicarles, por ejemplo, los beneficios de un buen dormir.
Sin embargo, Muñoz reconoce que es muy probable que los hijos se resistan a la nueva regla. “Es clave que los padres se muestren firmes y unidos respecto de la decisión tomada”.
Y en ese sentido, enfatiza que los adultos también deben mostrar autocontrol con sus pantallas en la noche. “Algunos celulares permiten programar ‘modo descanso’ o ‘modo sin notificaciones’ a cierta hora. Se sugiere siempre declarar un horario límite y lugares en donde es aceptado el uso y lugares en los que no”.
