Este domingo se despide la “estatua viviente” del Viejo San Juan. Se trata del performero boricua Johan Figueroa González, quien por los pasados diez años ha manifestado su talento en diversos espacios de la ciudad amurallada, principalmente.
Desde la fuente de la Plaza de Armas hasta más recientemente en el Parque de las Palomas en el Viejo San Juan, con el transcurso de los años fue evolucionando para lograr camuflarse entre las estatuas, que conllevó desde su preparación hasta la creación de un pedestal sobre el que se posaba.
“Visitantes: Cierro hoy domingo, 21 de diciembre mi personaje de estatua viviente desde el Parque de las Palomas. La presentación incluye datos generales sobre el Parque”, expresó a través de su red social Facebook, que informó que tampoco seguirá activa.
“¿Qué es lo próximo? Una vida más tranquila y privada fuera de las plazas. Así culmino 10 años sin parar como estatua viviente. Gracias por el apoyo y por las oportunidades que han sido muchas”, destacó como parte de su mensaje de despedida, quien se camuflaba en la fuente de la Plaza de Armas entre el resto de las estatuas.

El artista natural de Cupey Alto, estudió teatro clásico, y con gran entusiasmo buscó enaltecer el turismo en Puerto Rico para aportar al valor cultural de su patria, incluyendo presentaciones durante las tradicionales Fiestas de la Calle San Sebastián.
En octubre pasado, Figueroa mostró en un video el proceso de transformación como estatua viviente y lo que conllevaba su rutina semanal por una década, al mismo tiempo que les adelantó a sus seguidores sus planes de retiro.
“Casi no he parado. Todos los meses maquillándome la piel para luego ocupar alguna plaza o avenida. Me aproximo a terminar mi temporada en NYC. Al volver a Puerto Rico marcaré mi retiro como artista callejero. Así es me retiro. Para darle descanso a la piel (que tanto lo necesita y ocuparme de desarrollarme a nivel espiritual y educativo. Me retiro feliz por todas las experiencias acumuladas (las buenas y las no tanto) Con cada experiencia aprendí a modificar mis presentaciones. La crítica ayuda a mejorar. En mi lugar dejo a todos los artistas callejeros que hoy día engalan nuestro Viejo San Juan. Mi función de abrir caminos está casi por completarse”, publicó en ese momento.
Fue cuando quedó desempleado que decidió adentrarse a un peculiar arte, en el que se dio a conocer como la estatua viviente de la Plaza de Armas del Viejo San Juan. Llegó a tener una estancia en Nueva York, que le valió el reconocimiento de la prensa estadounidense, como lo fue haber ocupado la portada de The New York Times, en reconocimiento a su labor artística en el Arco de Washington que ubica en la ciudad de Manhattan. Desde allí, según el artista, expuso su arte en armonía con las autoridades y los miles de turistas que lo llevaron a convertirse en una estatua viviente a tiempo completo.
