Cuando Aida Giusti, fotógrafa oriunda de Toa Baja, y su esposo, Joel Vélez, de Cupey, comenzaron a imprimir piezas en 3D en el garaje de su casa, nunca imaginaron que sus creaciones terminarían colgando en un lugar que aún los sorprende: el árbol principal de Navidad de la Casa Blanca.
La historia de su negocio, Be 3D Print Shop, —hoy con sede en Miami— comenzó tras mudarse de Puerto Rico a Missouri y luego a Florida en busca de mejores oportunidades.
“Cuando llegamos a Miami, él (Joel) compró un 3D printer y empezó a imprimir como hobby en el garaje”, recordó Aida.
Ese pasatiempo, sin embargo, quedó en suspenso cuando la familia enfrentó dos grandes pérdidas en 2022: la muerte de su perro y el fallecimiento del padre de Vélez.
Tras aquellos sucesos, recuerda Aida, una madrugada Joel la despertó con una pequeña lámpara que había creado. Al encenderla, para su sorpresa, proyectó la imagen de su perro. Aida compartió la pieza en redes sociales y su buzón pronto se llenó de solicitudes. Así nació el negocio, que hoy produce desde lámparas personalizadas hasta los populares “dragones” que venden en ferias y mercados.
Sin embargo, nada preparó a estos emprendedores puertorriqueños para el mensaje que recibirían años después: una petición inesperada que cambiaría por completo el rumbo de su pequeño taller.
El encargo misterioso
En octubre de 2025, Aida recibió un correo de una mujer que pedía algo que, inicialmente, parecía imposible: 56 ornamentos navideños, cada uno de casi seis pulgadas, listos antes del 21 de noviembre.

“Pensé que era un ‘scam’ (fraude). A nosotros nos llegan muchísimos. La persona nos dijo: ‘yo pago lo que sea’”, relató Aida.
La peculiar encomienda llegó en momentos en que la madre de Joel se encontraba hospitalizada, por lo que inicialmente se abstuvieron de confirmar la labor. Sin embargo, una vez su madre mejoró, exclamaron: “¡manos a la obra!”.
“Los ‘printers’ no hacen su trabajo solo. Hay una persona que tiene que estar detrás. Los filamentos se caen y se desenvuelven. Si tú no estás ahí pendiente, no hay trabajo”, explicó sobre el proceso.
“La persona nos dijo que nos encontró luego de hacer una búsqueda profunda en Google. Vio nuestras campanas de Navidad y pensó que podíamos hacerle esa orden (…) Cuando ella empieza a enviar las imágenes, yo veo que son ornamentos para todos los estados, incluyendo Puerto Rico, Guam y las Islas Vírgenes (estadounidenses)”, narró.
Pensaron: “Wow, esto debe ser para un árbol súper grande”. Pero el propósito de los adornos continuaba siendo un enigma. Movida por la curiosidad, Aida decidió investigar quién era la persona detrás de los correos, mensajes y la orden.
No pudo contener su asombro al enterarse que se trataba de una alta funcionaria de la Casa Blanca; una asistente cercana al equipo de Melania Trump, primera dama de Estados Unidos.
Preparar cada ornamento en 3D conllevó un trabajo de, al menos, ocho horas. El adorno no tan solo plasmaría el nombre del estado, sino que también reflejaría una imagen de la flor y el ave típico del lugar.
Finalmente lograron la hazaña, pero aún desconocían para qué serían utilizadas sus decoraciones. La duda se resolvió pronto, cuando la primera dama publicó el video oficial revelando la decoración de la Casa Blanca de este año.
Un ensueño en el “Gold Star”
Aida estaba trabajando. Ese día, al regresar a su carro, encontró varias notificaciones y un mensaje inesperado:“Soy voluntaria de la Casa Blanca. Todo el mundo está encantado con sus ornamentos”.
Home Is Where the Heart Is
AMERICA’S CHRISTMASThis Christmas, let’s celebrate the love we hold within ourselves and share it with the world around us. After all, wherever we are, we can create a home filled with endless possibilities. pic.twitter.com/VouZAtLpHU
— First Lady Melania Trump (@FLOTUS) December 1, 2025
Aida se detuvo a leerlo varias veces. “Eso que hicimos no es que va para cualquier entidad gubernamental. ¡Es que va para la Casa Blanca! Jamás en mi vida imaginé algo así. Mucho menos que estaría en el árbol principal, el Gold Star”, expresó asombrada.
El árbol “Gold Star”, reconocido por adornar a la Casa Blanca, honra a las familias de militares caídos. Ahora, las piezas de Aida y Joel, hechas en silencio desde un garaje, brillan allí.
Desde entonces, la fotógrafa relata que no han cesado las órdenes de personas y boricuas que desean los ornamentos. En Navidad, la prioridad es cumplir con todo a tiempo, por lo que Aida reitera que se trata de un trabajo en equipo que también realizan junto a su hija.
Su cuñado Rolando D. Báez y su esposa Nélida I. Alonso también confeccionan para el negocio desde Ocala.
Pero, más allá del trabajo, hay un sentimiento que Aida no puede disimular: “Nosotros creemos que es un sueño. De verdad que estamos durmiendo todavía. Yo lo que quiero es que sepan que un puertorriqueño los hizo viviendo aquí en Miami”.
Además, dijo que desea que su historia sirva de esperanza para otros emprendedores boricuas.
“Que no se quiten. Aunque vayas a un mercado y no vendas, tú no sabes quién te está mirando. A veces no es en persona; a veces alguien te ve ‘online’. Pero siempre hay alguien admirando lo que haces”, compartió.
“Pero lo más importante es creer en uno y hacer cada producto, cada uno, con el mismo amor”, concluyó.
